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    2/27/2009

    DIA DEL AMOR Y LA AMISTAD EN LA SOCIEDAD DE CONSUMO 2

     

    Marco Antonio Moya Martínez

    ¿Sabía usted que el 14 de febrero además de celebrar el día del amor y la amistad, es también día de luto nacional?

    Así es, conmemoramos el aniversario de la muerte de Vicente guerrero (1831), uno de los grandes caudillos insurgentes que logro reunificar el movimiento armado, después de los fusilamientos de hidalgo, allende y Morelos, a principios de 1819 ante la fuerza que cobra la insurgencia, el virrey Juan Ruiz de Apodaca, envió a Pedro Guerrero padre del caudillo a persuadir a su hijo de que se rindiera, a cambio de concederle el grado de general y de una fuerte cantidad de dinero. Fue entonces que Vicente guerrero pronuncio la famosa frase:

    “la patria es primero”.

    ¿Cree usted que en la actualidad una persona aguante un cañonazo de ese tipo? ¡Ni los partidos políticos que venden las candidaturas al mejor postor, mucho menos los políticos que llegan a altos cargos de responsabilidad!

    Hoy en día pensar como Vicente guerrero, en una sociedad de consumo que mata todo espíritu idealista, difícilmente podremos encontrar este tipo de líderes a prueba de vendettas.

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    En contra parte los mexicanos festejamos el 14 de febrero día de san Valentín como el día del amor y la amistad, mientras sirva para aumentar la verdadera amistad y verdadero amor bienvenido sea, pero no todo es lo que parece. Por ejemplo, En una sociedad de consumo las relaciones humanas desgraciadamente están regidas por esta. Todos tenemos algo que vender o algo que comprar, y se vende y se compra todo; desde el voto, las candidaturas, las notas amarillistas de los diarios, el amor, y hasta de las desgracias se puede hacer negocio; “Desde que apareció ejecutado un empresario en Comitán el pasado 30 de enero, “Sentimiento norteño” ha vendido más de cuatro mil copias del corrido hecho por este caso con anterioridad escrito por Jerónimo Aguilar”; “Como un golpe de suerte, el grupo musical formado por jóvenes que vivieron sin papeles en los Estados Unidos, donde laboraron en varios oficios, ahora se le han abierto puertas para cantar en Televisa y el canal de televisión Bandamax” menciona un diario de Comitán con la evidente intención de promover el disco. Todo se reduce entonces a un intercambio de bienes, servicios, dignidades partidistas y humanas y dinero y más dinero. Así podemos ver en Comitán por ejemplo y no dudo que en todo el país, que los comerciantes para vender se valen de todos los medios posibles: aparatos de perifoneo y bocinas a todo volumen en el exterior de los negocios, camiones vendiendo gas con argollas de valeros arrastrando con un ruido ensordecedor que producen contaminación auditiva sin que exista regulación al respecto, no se ha respetado el centro histórico de Comitán, usando colores brillantes en las fachadas y anuncios llamativos o espectaculares que está prohibido por el programa de 100 ciudades a nivel nacional para darle al ciudadano y al turista un ambiente de tranquilidad, como en las ciudades coloniales más importantes del país y evitar así la contaminación visual, bueno hasta el gobierno del estado le puso reflectores de colores a los árboles de nuestro parque central para incumplir dicho programa ¡y la gran paradoja! Como ya lo hemos mencionado en artículos anteriores han proliferado los depósitos de cerveza en nuestra ciudad y se permite la instalación de cantinas en campos de FUT bol y luego se dice que queremos combatir el alcoholismo….Nada molesta mas a una sociedad de consumo que la existencia de una minoría étnica y cultural que no consume lo que se le ofrece por todos los medios posibles, así sea en detrimento de nuestra sociedad y del medio ambiente como los casos anteriores, si no se hace se piensa que es un obstáculo al “progreso”, y se está fuera de la realidad. Así es como hemos llegado a crear días especiales para incentivar el consumo y por lo tanto la economía, olvidando incluso el significado de días importantes de nuestra historia, de liderazgos que aportaron a la creación de México como país, de nuestras tradiciones y el respeto de la dignidad humana.

    2/21/2009

    PADRE NUESTRO en traducción directa del Arameo

     

    De esta oración derivó la versión actual del "Padre Nuestro", la oración *ecuménica de ISSA (Jesucristo).

    La oración está escrita en arameo, en la forma que era invocada por Jesús, sobre una piedra blanca de mármol en el Monte de los Olivos en Jerusalén, Palestina.

    El arameo es un idioma originario de la Alta Mesopotamia (siglo VI AC), y la lengua usada por los pueblos de la región. Jesús siempre hablaba al pueblo en arameo.

    La traducción del arameo al español (sin la interferencia de ninguna institución religiosa) nos muestra cuán bella, profunda y verdadera es esta oración de Jesús.

     

    Padre-Madre, Respiración de la Vida, Fuente del sonido, Acción sin palabras, Creador del Cosmos!

    Haz brillar tu luz dentro de nosotros, entre nosotros y fuera de nosotros, para que podamos hacerla útil.

    Ayúdanos a seguir nuestro camino respirando tan sólo el sentimiento que emana de Ti.

    Nuestro Yo, en el mismo paso, pueda estar con el Tuyo, para que caminemos como Reyes y Reinas con todas las otras criaturas.

    Que tu deseo y el nuestro, sean uno sólo, en toda la Luz, así como en todas las formas, en toda existencia individual, así como en todas las comunidades.

    Haznos sentir el alma de la Tierra dentro de nosotros, pues, de esta forma, sentiremos la Sabiduría que existe en todo.

    No permitas que la superficialidad y la apariencia de las cosas del mundo nos engañen, y nos libere de todo aquello que impide nuestro crecimiento.

    No nos dejes caer en el olvido de que Tú eres el Poder y la Gloria del mundo, la Canción que se renueva de tiempo en tiempo y que todo lo embellece.

    Que Tu amor esté sólo donde crecen nuestras acciones. Qué así sea!

     

     

     

    MAALULA, Siria, La lengua que hablaba Jesucristo está al borde de la extinción. En el norte de Siria, los últimos pueblos que todavía hablan arameo, y que suman unas 18 mil personas, luchan por preservar su idioma milenario del olvido. Sean ancianos o niños, cristianos o musulmanes, la gente de Maalula, 50 kilómetros al norte de Damasco, está orgullosa de ser de la poca que conoce la lengua de Cristo y no está dispuesta a dejar que se extinga.“Ibla jatita” es el “hola” con que las personas se saludan, al igual que hacía Cristo con sus apóstoles, en este pueblo de casas de adobe y calles estrechas. “El arameo es un tesoro, y si aquí lo perdemos va a desaparecer del universo”, dice Georget al Jalabi, que trabaja en la librería del antiguo monasterio de San Sergio y San Baco, en Maalula.

    &

    * El ecumenismo se refiere a toda iniciativa que apunte a una mayor unidad o cooperación religiosa.

    En su sentido más amplio, esta unidad o cooperación puede referirse a una unidad mundial religiosa, por la advocación de un mayor sentido de espiritualidad compartida entre las tres religiones abrahámicas: Judaísmo, Cristianismo e Islam. Más comúnmente, sin embargo, el ecumenismo es usado en un significado más específico, en referencia a una cooperación mayor entre las denominaciones diferentes religiosas de una sola de estas confesiones.

    2/11/2009

    UN PEQUEÑO COMERCIAL PROFESIONAL

     

    Ahora si un pequeño comercial de nuestras actividades profesionales y de nuestra pagina www.inmobiliariacentenario.com.mx que poco a poco iremos enriqueciendo

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    Servicios Múltiples Inmobiliarios Centenario es una alianza  de Consultoría Integral Empresarial Moya Martínez que ha venido prestando los servicios contables fiscales y administrativos en Comitán De Domínguez Chiapas.

    Desde 1989 Hemos construido nuestro prestigio a través de un servicio transparente, una solida experiencia, cumplimiento y conocimiento. Siendo las necesidades de nuestros clientes y de la sociedad Comiteca lo que nos motivó a prestar este nuevo servicio inmobiliario, en noviembre del 2008 con mi amigo José G. Aguilar Hernández que ya cuenta con 2 años en el ramo inmobiliario.


    Servicios Múltiples Inmobiliarios Centenario es una empresa joven, Nuestra filosofía se basa en comprometernos para conservar, proteger,  fortalecer su patrimonio y solucionar todas sus necesidades en el ramo inmobiliario. Tenemos los conocimientos, la experiencia, las herramientas más modernas y espíritu de servicio de calidad para vender, rentar y/o administrar su inmueble sin riesgos, en un tiempo óptimo y en las mejores condiciones.
    Servicios Múltiples Inmobiliarios Centenario ofrece a sus clientes una amplia gama de Servicios que les ayudará a resolver necesidades que surgen cuando de Bienes Raíces se trata.

    Misión

    Ofrecer servicios inmobiliarios de excelencia para brindar rentabilidad, seguridad y utilidad a los clientes que exigen total profesionalismo. Satisfaciendo de esta manera los requerimientos de la sociedad a la que servimos.

     
    Filosofía

    Creemos en el trabajo responsable; en el espíritu de servicio, Dando lo mejor de nosotros mismos, buscando la superación continua a través de la capacitación constante para lograr un equipo integrado, con visión positiva al futuro, para cubrir cada vez mayor mercado y servirlo siempre eficientemente. 

    Valores

    Honradez, espíritu de servicio, honestidad, lealtad, responsabilidad, profesionalismo, espíritu de logro, actitud positiva, respeto, congruencia.

    Slogan

    “Profesionalismo, Honestidad y excelente trato directo a nuestros clientes”

    visítanos en esta pagina www.inmobiliariacentenario.com.mx ó en nuestras oficinas en:    

     

    CROQUIS DE LOCALIZACION

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    2/1/2009

    Discurso de Denisse Dresser en el Foro "México ante la Crisis", frente a diputados, senadores, empresarios y funcionarios

     

    En el segundo día de trabajo del Foro México ante la crisis, ¿qué hacer para crecer?, la politóloga y catedrática del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), Denise Dresser,  reclamó de cara a los legisladores que la invitaron al foro contra la crisis, que diputados y senadores sean muchas veces empleados de los grandes intereses del país, en lugar de representar a los ciudadanos, la cual debería ser su función.

     

    Que Hacer Para Crecer - Denise Dresser (Gobierno De Cuates Y Complices) 1/3

     

     

    Que Hacer Para Crecer - Denise Dresser (Gobierno De Cuates Y Complices) 2/3

     

     

    Que Hacer Para Crecer - Denise Dresser (Gobierno De Cuates Y Complices) 3/3

     

     

    Discurso íntegro de Denisse Dresser en el Foro "México ante la Crisis", frente a diputados, senadores, empresarios y funcionarios

    29 de enero de 2009

    México es un país privilegiado.

    Tiene una ubicación geográfica extraordinaria y cuenta con grandes riquezas naturales. Está poblado por millones de personas talentosas y trabajadoras.

    Pero a pesar de ello, la pregunta perenne sigue siendo: ¿por qué no crece a la velocidad que podría y debería? ¿Por qué seguimos discutiendo este tema año tras año, foro tras foro?

    Aventuro algunas respuestas, y les pediría que me acompañaran en un ejercicio intelectual, recordando aquel famoso libro de Madame Calderón de la Barca llamado "La vida en México", escrito en el siglo XVII, en el cual intenta describir las principales características del país.

    Si Madame Calderón de la Barca escribiera su famoso libro hoy, tendría que cambiarle el título a "Oligopolilandia". Porque desde el primer momento en el que pisara el país, se enfrentaría a los síntomas de una economía política disfuncional, con problemas que la crisis tan sólo agrava.

    Aterrizaría en uno de los aeropuertos más caros del mundo; se vería asediada por maleteros que controlan el servicio; tomaría un taxi de una compañía que se ha autodecretado un aumento de 30% en las tarifas, y si tuviera que cargar gasolina, lo haría sólo en Pemex.

    En el hotel habría 75% de probabilidades de que consumiera una tortilla vendida por un solo distribuidor, y si se enfermara del estómago y necesitara ir a una farmacia, descubriría que las medicinas allí cuestan más que en otros lugares que ha visitado.

    Si le hablara de larga distancia a su esposo para quejarse de esta situación, pagaría una de las tarifas más elevadas de la OCDE. Y si prendiera la televisión para distraerse ante el mal rato, descubriría que sólo existen dos cadenas.

    Para entender la situación en la que se encuentra, tendría que recordar lo que dijo Guillermo Ortiz hace unos días: no hemos creado las condiciones para que los recursos se usen de manera eficiente; o tendría que leer el libro "Good Capitalism/Bad Capitalism", que explica por qué algunos países prosperan y otros se estancan; por qué algunos países promueven la equidad y otros no logran asegurarla.

    La respuesta se encuentra en la mezcla correcta de Estado y mercado, de regulación e innovación. La clave del éxito -o el fracaso- se halla en el modelo económico: en la decisión de promover el capitalismo de Estado o el capitalismo oligárquico o el capitalismo de las grandes empresas o el capitalismo democrático.

    Hoy México es un ejemplo clásico de lo que el Nobel de Economía Joseph Stiglitz denomina crony capitalism: el capitalismo de cuates, el capitalismo de cómplices, el capitalismo que no se basa en la competencia sino en su obstaculización.

    Ese andamiaje de privilegios y "posiciones dominantes" y nudos sindicales en sectores cruciales -telecomunicaciones, servicios financieros, transporte, energía- que aprisiona a la economía y la vuelve ineficiente. Una mezcla de capitalismo de Estado y capitalismo oligárquico.

    Hoy, México -inmerso en la crisis- está aún lejos de acceder al capitalismo dinámico donde el Estado no protege privilegios, defiende cotos, elige ganadores y permite la perpetuación de un pequeño grupo de oligarcas con el poder para vetar reformas que los perjudican.

    Al capitalismo en el cual las autoridades crean condiciones para los mercados abiertos, competitivos, innovadores, que proveen mejores productos a precios más baratos para los consumidores. Para los ciudadanos.

    Hoy, México carga con los resultados de esfuerzos fallidos por modernizar su economía durante los últimos 20 años.

    Las reformas de los 80 y 90 entrañaron la privatización, la liberalización comercial.

    Pero esas reformas no produjeron una economía de mercado dinámica debido a la ausencia de una regulación gubernamental eficaz, capaz de crear mercados funcionales, competitivos.

    En vez de transparencia y reglas claras, prevaleció la discrecionalidad entre los empresarios que se beneficiaron de las privatizaciones y los funcionarios del gobierno encargados de regularlos.

    Las declaraciones de Agustín Carstens el martes pasado, en torno a la necesidad de combatir los monopolios en telefonía, son bienvenidas.

    Lamentablemente, se dan 18 años tarde. Y allí están los resultados de reformas quizás bien intencionadas, pero mal instrumentadas: una economía que no crece lo suficiente, una élite empresarial que no compite lo suficiente, un modelo económico que concentra la riqueza y distribuye mal la que hay.

    Hoy, México está atrapado por una red intrincada de privilegios y vetos empresariales y posiciones dominantes en el mercado que inhiben un terreno nivelado de juego.

    Una red descrita en el famoso artículo de la economista Anne Kruege: "The Political Economy of the Rent-Seeking Society" ("La Economía Política de la Sociedad Rentista").

    Una red que opera a base de favores, concesiones y protección regulatoria que el gobierno ofrece y miembros de la cúpula empresarial exigen como condición para invertir.

    ¿Quién? Alguien como el dueño de una distribuidora de maíz o el concesionario de una carrera privada o el comprador de un banco rescatado con el Fobaproa o el principal accionista de Telmex o el operador de una Afore.

    Estos actores capturan rentas a través de la explotación o manipulación del entorno económico en lugar de generar ganancias legítimas a través de la innovación o la creación de riqueza.

    Y los consumidores de México contribuyen a la fortuna de los rentistas cada vez que pagan la cuenta telefónica. La conexión a Internet. La cuota en la carretera. La tortilla con un precio fijo. La comisión de las Afores. La comisión por la tarjeta de crédito. Ejemplo tras ejemplo de rentas extraídas a través de la manipulación de mercado.

    Y el rentismo acentúa la desigualdad, produce costos sociales, dilata el desarrollo, disminuye la productividad, aumenta los costos de transacción en una economía que -ante el imperativo de la competitividad- necesita disminuirlos.

    Para extraer rentas, los "jugadores dominantes" han erigido altas barreras de entrada a nuevos jugadores, creando así cuellos de botella que inhiben la innovación y, por ende, el aumento de la productividad.

    Estos cuellos de botella inhiben el crecimiento de México en un mundo cada vez más globalizado y competitivo, y son una razón clave detrás de la persistente desigualdad social, como lo sugiere el reporte del Banco Mundial sobre México titulado: "Más allá de la polarización social y la captura del Estado".

    La concentración de la riqueza y del poder económico entre esos "jugadores dominantes" con frecuencia se traduce en ventajas injustas, captura regulatoria y políticas públicas que favorecen intereses particulares.

    Peor aún, convierte a representantes del interés público -muchos de los diputados y senadores sentados aquí- en empleados de los intereses atrincherados. Convierte al gobierno en empleado de las personas más poderosas del país.

    Y lleva a las siguientes preguntas: ¿Quién gobierna en México? ¿El Senado o Ricardo Salinas Pliego cuando logra controlar los vericuetos del proceso legislativo? ¿La Secretaría de Comunicaciones y Transportes o Unefon? ¿La Comisión Nacional Bancaria o los bancos que se rehúsan a cumplir con las obligaciones de transparencia que la ley les exige? ¿ La Secretaría de Eduación Pública o Elba Esther Gordillo? ¿La Comisión Federal de Competencia o Carlos Slim? ¿Pemex o Carlos Romero Deschamps? ¿Ustedes o una serie de intereses que no logran contener?

    Porque ante los vacíos de autoridad, la captura regulatoria y las decisiones de política pública que favorecen a una minoría, la respuesta parece obvia.

    México hoy padece lo que algunos llaman "Estados dentro del Estado", o lo que otros denominan "una economía sin un gobierno capaz de regularla de manera eficaz". Eso -y no la caída de la producción petrolera- es lo que condena a México al subdesempeño crónico.

    Una y otra vez, el debate sobre cómo promover el crecimiento, cómo fomentar la inversión y cómo generar el empleo se encuentra fuera de foco.

    El gobierno cree que para lograr estos objetivos, basta con tenderle la mano al sector privado para que invierta bajo cualquier condición. Y el sector privado, por su parte, piensa que la panacea es que se le permita participar en el sector petrolero, por dar un ejemplo.

    Pero ésa es sólo una solución parcial a un problema más profundo. El meollo detrás de la mediocridad de México se encuentra en su estructura económica y en las reglas del juego que la apuntalan.

    Una estructura demasiado top heavy o pesada en la punta de la pirámide; una estructura oligopolizada donde unos cuantos se dedican a la extracción de rentas; una estructura de complicidades y colusiones que el gobierno permite y de la cual también se beneficia.

    Claro, muchos de los miembros del gobierno de Felipe Calderón, y muchos de los presentes en este foro, hablarán de crecimiento como una prioridad central.

    Pero más bien lo perciben como una variable residual. Más bien parecería que buscan -y duele como ciudadana reconocerlo- asegurar un grado mínimo de avance para mantener la paz social, pero sin alterar la correlación de fuerzas existente. Sin cambiar la estructura económica de una manera fundamental. 

    Y el problema surge cuando ese modelo comienza a generar monstruos; cuando ese apoyo gubernamental a ciertas produce monopolios, duopolios y oligopolios que ya no pueden ser controlados; cuando las "criaturas del Estado" -como las llama Moisés Naim- amenazan con devorarlo.

    Sólo así se entiende la devolución gubernamental de 550 millones de dólares a Ricardo Salinas Pliego, por intereses supuestamente mal cobrados, un día antes del fin del sexenio de Vicente Fox.

    Sólo así se entiende el comunicado lamentable de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes hace un año celebrando la alianza entre Telemundo y Televisa, cuando en realidad revela una claudicación gubernamental ante la posibilidad de una tercera cadena.

    Sólo así se comprende que nadie levante un dedo para sancionar a TV Azteca cuando viola la ley al rehusarse a transmitir los spots del IFE o se apropia del Cerro del Chiquihuite.

    Sólo así se entiende la aprobación de la llamada "Ley Televisa" por la Cámara de Diputados y la de Senadores en 2006.

    Sólo así se entiende la posposición ad infinitum en el Senado de una nueva ley de medios para promover la competencia en el sector.

    Sólo así se comprende que la reforma de Pemex deje sin tocar el asunto del sindicato.

    Sólo así se entiende la posibilidad de dar entrada a Carlos Slim a la televisión sin obligarlo a cumplir con las condiciones de su concesión original.

    Síntomas de un gobierno ineficaz. Señales de un gobierno doblegado.

    Muestras de un gobierno coludido.

    Con efectos cada vez más onerosos y cada vez más obvios que la crisis pone en evidencia, porque no logramos reformarnos a tiempo.

    Mucha riqueza, pocos beneficiarios. Crecimiento estancado, país aletargado. Intereses atrincherados, reformas diluidas. Poca competencia, baja competitividad. Poder concentrado, democracia puesta en jaque. Un gobierno que en lugar de domesticar a las criaturas que ha concebido, ahora vive aterrorizado por ellas.

    ¿Cuáles son las consecuencias del mal capitalismo mexicano? Donde las élites tradicionales son fuertes, la gobernabilidad democrática es poco eficaz, los partidos políticos tienden a ser minimalistas.

    En México, el incrementalismo de la política pública puede ser atribuido a élites tradicionales que usan su poder para bloquear reformas que afectan sus intereses, o asegurar iniciativas que protejan su situación privilegiada.

    Si ustedes verdaderamente quieren que México crezca, tendrán que crear la capacidad de regular y reformar en nombre del interés público.

    Tendrán que mandar señales inequívocas de cómo van a desactivar esos "centros de veto" que están bloqueando el crecimiento económico y la consolidación democrática: Los monopolistas abusivos, los sindicatos rapaces, las televisoras chantajistas, los empresarios privilegiados y sus aliados en el gobierno.

    Si ustedes verdaderamente quieren que México prospere, tendrán que tomar decisiones que desaten el dinamismo económico, que fortalezcan la capacidad regulatoria del Estado y contribuyan a construir mercados, que promuevan la competencia y, gracias a ello, aumenten la competitividad.

    En pocas palabras, usar la capacidad del Estado para contener a aquellos con más poder en el gobierno, con más peso que el electorado, con más intereses que el interés público.

    ¿Qué hacer? Los conmino a leer textos tan influyentes como "The Growth Report" y "The Power of Productivity".

    A estar conscientes de lo que todo país interesado en crecer y competir debe hacer para lograrlo.

    A saber que ello requiere una economía capaz de producir bienes y servicio de tal manera que los trabajadores puedan ganar más y más.

    A entender que ello se basa en la expansión rápida del conocimiento y la innovación; en nuevas formas de hacer las cosas y mejorarlas; en técnicas que aumentan la productividad de manera constante.

    A reconocer que las economías dinámicas suelen ser aquellas capaces de promover la competencia y reducir las barreras de entrada a nuevos jugadores en el mercado.

    A entender que esa tarea del gobierno -a través de la regulación adecuada- crear un entorno en el cual las empresas se vean presionadas por sus competidores para innovar y reducir precios, y pasar esos beneficios a los consumidores.

    A comprender que si eso no ocurre, nadie tiene incentivos para innovar. En lugar de ser motores de crecimiento, las empresas protegidas y/o monopólicas terminan estrangulándolo.

    En pocas palabras, la competitividad -factor indispensable para atraer la inversión y con ella remontar la crisis, como sugería Sanguinetti- Está vinculada a la competencia.

    El crecimiento económico está ligado a la competencia. La innovación y, por ende, el dinamismo y la creación de empleos se desprenden de la competencia.

    La inversión que se canaliza hacia nuevos mercados y nuevas oportunidades es producto de la competencia. No es una condición suficiente pero sí es una condición necesaria. No bastará por sí misma para desatar el crecimiento, pero sin ella jamás ocurrirá, por más dinero público que se inyecte a la economía mediante políticas contracíclicas.

    Y, ¿cómo empezar a empujar eso? Con una tercera cadena de televisión; con el fomento de la competencia en banda ancha a través de la red de la Comisión Federal de Electricidad; con el fortalecimiento de los órganos regulatorios, con la sanción a quienes violen los términos de su concesión; con la relación de mercados funcionales, como ya se logró con las aerolíneas de bajo costo; con medidas que se empiecen a desmantelar cuellos de botella y a domesticar a esas "criaturas del Estado".

    Tiene que ver con la inauguración de un nuevo tipo de relación entre el Estado, el mercado y la sociedad.

    Porque si la clase política de este país no logra construir los cimientos del capitalismo democrático, condenará a México al subdesempeño crónico. Lo condenará a seguir siendo un terreno fértil para los movimientos populares contra las instituciones; un país que cojea permanentemente debido a las instituciones políticas que no logra remodelar; los monopolios públicos y privados que no logra desmantelar; las estructuras corporativas que no logra democratizar.

    Será lo que Felipe Calderón llama "un país de ganadores" donde siempre ganan los mismos.

    Un lugar donde muchas de las grandes fortunas empresariales se construyen a partir de la protección política, y no de la innovación empresarial.

    Un lugar donde el crecimiento de los últimos años ha sido menor que en el resto de América Latina debido a los cuellos de botella que los oligopolios han diseñado, y que sus amigos en el gobierno les ayudan a defender.

    Un lugar donde las penurias que Madame Calderón de la Barca enfrentó con los aeropuertos, los maleteros, los taxis, las gasolineras, la telefonía y la televisión son las mismas que padecen millones de mexicanos más.

    Ese consumidor sin voz, sin alternativa, sin protección. Ese hombre invisible. Esa mujer sin rostro.

    Esa persona que paga -mes tras mes- tarifas telefónicas más altas que en casi cualquier parte del mundo.

    Esa compañía que paga -mes con mes- servicios de telecomunicaciones que elevan sus gastos de operación y reducen sus ganancias.

    Miles de personas con comisiones por servicios financieros que no logran entender, con cobros inusitados que nadie puede explicar, parados en la cola de los bancos. Allí varados. Allí desprotegidos. Allí sin opciones. Allí afuera.

    Víctimas de un sistema económico disfuncional, institucionalizado por una clase política que aplaude la aprobación de reformas que no atacan el corazón del problema.

    Presidentes, secretarios de Estado, diputados, senadores y empresarios que celebran el consenso para no cambiar.

    Aunque se agradece que este foro finalmente acepte la magnitud de la crisis, si de aquí no surgen medidas concretas para mirar más allá de la coyuntura, revelará nuevamente nuestra incapacidad para encarar honestamente los problemas que México viene arrastrando desde hace décadas.

    Revelará la propensión de los sentados aquí a proponer reformas aisladas, a anunciar medidas cortoplacistas, a eludir las distorsiones del sistema económico, a instrumentar políticas públicas a pedacitos, para llegar a acuerdos que sólo perpetúan el statu quo.

    Mientras tanto, la realidad acecha a golpes de 327 mil despidos, crecimiento negativo, el lugar 60 de 134 en el Índice Global de Competitividad y una nación que dice reformarse mientras evita hacerlo.

    México no crece por la forma en la cual se usa y se ejerce y se comparte el poder. Ni más ni menos.

    Por las reglas discrecionales y politizadas que rigen a la república mafiosa, a la economía "de cuates".

    Por la supervivencia de las estructuras corporativas que el gobierno creó y sigue financiando.

    Por un modelo económico que canaliza las rentas del petróleo a demasiadas clientelas.

    Por un sistema político que funciona muy bien para sus partidos pero muy mal para sus ciudadanos. Un sistema de W"extracción sin representación".

    Creando así un país poblado por personas obligadas a diluir la esperanza; a encoger las expectativas; a cruzar la frontera al paso de 400 mil personas al año en busca de la movilidad social que no encuentran aquí; a vivir con la palma extendida esperando la próxima dádiva del próximo político; a marchar en las calles porque piensan que nadie en el gobierno los escucha; a desconfiar de las instituciones; a presenciar la muerte común de los sueños porque México no avanza a la velocidad que podría y debería.